Soy el Aleph de Borges (3) | Querétaro

Soy el Aleph de Borges (3)

Filiberto López Díaz

“A imagen y semejanza”; entonces soy Luz y Eternidad; soy D-os; es decir, un micro y macro Aleph que lo contiene todo. Luz inconmensurable que decidió retirarse de un espacio finito para que el universo y poliverso existieran. Adán y Eva no abandonaron El Paraíso; abandonaron a D-os de donde se desprende que John Milton se equivocó: El Paraíso no está perdido, está olvidado. Luego se nos dio la instrucción: "Y el señor dijo a Abraham... Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra...Y el señor dijo a Abraham...” y, esa hermosa y sabia orden fue por lo que decidí que el mundo fuese mi casa; salimos de Ur Caldea, para caminar con la descendencia de Abraham: Isaac y Jacob, junto a sus doce hijos. Con Moisés y su hermano Aaron, sacamos a los hebreos de Egipto. En el año 476 viví la desintegración del Imperio Romano de Occidente que finalizó con la caída del Imperio Bizantino a manos de los turcos otomanos siglo XV (1453).  En 1605 cabalgué por La Mancha al convertirme en Sancho de Jesús que fue mi Quijote. Viví el Renacimiento junto a: Miguel Ángel, Sanzio, Botticelli y Caravaggio. Llegué junto a Colón a las Américas en donde ya habían estado los Templarios. Participé en la Revolución Francesa, la Primera y Segunda Guerra Mundiales en donde observé que un solo hombre que no tenía la bondad ni fe necesarias para vivir, mandó matar a más de 6 millones de hermanos judíos.

Porfirio Díaz Mori gobierna México por más de 30 años. Supe de las circunstancias y condiciones bajo las cuales Juventino Rosas compuso su hermoso vals “Sobre las Olas”. El 18 de agosto de 1908 en el barco Ypiranga, expulsamos a don Porfirio. En 1910, con la Revolución Mexicana, triunfan los terratenientes, los militares. Inicia una etapa de desconcierto, hasta que, la revolución se “estatiza”.

En la década de los 50s, Fidel Castro y correligionarios, junto a Ernesto Guevara de la Serna, a bordo del buque Granma, llegan a Cuba e inicia la Revolución que expulsa a Fulgencio Batista. Llegamos a la luna; Neil Armstrong dijo en 1969: “Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Fui testigo del asesinato de John F. Kennedy. Con mis manos, ayudé en 1989 a destruir El Muro de Berlín, que simbolizó el fin de la Guerra Fría y la reunificación de un país (Alemania) dividido durante 40 años. (Continuará)  

Especialista en Derecho del Trabajo, 
Certificado por el Notariado de la Unión Europea. 
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