Libertad… ¡Ah! Concepto tan iluso (3) | Querétaro

Libertad… ¡Ah! Concepto tan iluso (3)

Filiberto López Díaz

 Como escribió Abraham Lincoln: “Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son” y, la biología nos demuestra que, comparados con ciertas aves éstas son más libres que los humanos, recién llegan al mundo, en pocos días inician su vuelo, abandonan el nido y por sí mismas pueden encontrar su alimento; situación contraria para algunos humanos, quienes bajo cualquier circunstancia, llegan a los 40, dependiendo en todo de sus padres; excepciones de por medio. Y aquí recuerdo: Seréis libres, en verdad, no cuando en vuestros días desaparezca la preocupación y en vuestras noches no haya un deseo ni un dolor, sino más bien, cuando todo aquello aprisione vuestra vida y seáis capaces de elevaros sobre ello, desnudos y sin trabas; es decir, cuando abandonemos rutinas que nos esclavizan, libres del trabajo que odias, esclavizado a una tarjeta de crédito o a un banco; viviendo con el hombre o la mujer que ya no amas, haciendo cosas por los demás, con un horario y mínima paga; creo que fue Juan Domingo Perón quien dijo: El hombre debería de ganar por sí mismo por lo menos, lo que consume o como mejor lo cantó Alberto Cortéz: “La oficina fría como de costumbre. Los mismos papeles, los mismos problemas. Los mismos colegas como de costumbre. Con el mismo horario y los mismos temas. Todo es de rutina como de costumbre. Todo es una larga cadena de hastío. Se estiran los días como de costumbre. Habitando todo un mundo vacío.” Por eso:

“Suene la libertad. Y cuando esto ocurra y cuando permitamos que la libertad suene, cuando la dejemos sonar desde cada pueblo y cada aldea, desde cada estado y cada ciudad, podremos acelerar la llegada de aquel día en el que todos los hijos de Dios, hombres blancos y hombres negros, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de juntar las manos y cantar con las palabras del viejo espiritual negro: “¡Al fin libres! ¡Al fin libres! ¡Gracias a Dios Todopoderoso, somos al fin libres!” (Discurso I have a dream de Martin Luther King Jr. Hace 55 años). Y dijo mi corazón: sólo podréis ser libres cuando hasta el mismo deseo de buscar la libertad se convierta en vosotros en yugo, y cuando ceséis de hablar de la libertad como una meta y un fin; es decir, que soy sueño en bendita libertad. Y, así, como dijo Abraham Lincoln: “Yo sé quién fue mi abuelo. Me importa mucho más saber quién será su nieto”. (Continuará)  

Especialista en Derecho del Trabajo, 
Certificado por el Notariado de la Unión Europea. [email protected]

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