Las becas y la pasajera estabilidad económica en posgrado (2) | Querétaro

Las becas y la pasajera estabilidad económica en posgrado (2)

Chris Motus

El Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Conacyt, alberga 18 de cada 100 posgrados registrados en México1. Éste, además de ofrecer algunas garantías de la calidad del programa, permite que los estudiantes que aspiran a estudiarlos tengan apoyo para hacerlo.

Pero los apoyos para estudiar un posgrado son más antiguos que el PNPC. 

El programa de becas Conacyt nació en 1971 en modalidad beca-crédito donde la titulación era la medida del éxito: sin titulación, el becario tenía que pagar el apoyo2. Luego, en 2004 se hicieron modificaciones al reconocer que la beca es una inversión en la formación de científicos y tecnólogos que posteriormente generarían beneficios en el sector público y privado3 y aunque la titulación sigue siendo indispensable, su incumplimiento no obliga al becario a regresar el dinero a Conacyt, aunque sí le quita la posibilidad de solicitar cualquier otro apoyo de la institución. 

La beca Conacyt es atractiva porque incluye un monto de manutención mensual y seguro de gastos médicos (ISSSTE), lo cual representa más garantías que muchos empleos que ciertamente operan en la ilegalidad. Con este sustento, se ofrece la posibilidad de cubrir las necesidades básicas mientras se pide dedicación exclusiva, con la intención de que el becario no necesite buscar otra fuente de ingresos y destine sus esfuerzos al desarrollo de su tesis. 

La beca no es un salario, pero si lo es. 

No lo es porque tiene un principio y fin establecido, y el programa, desde su fundación pretende formar científicos y tecnólogos que luego se integren al sector productivo, academia, gubernamental o social. Es decir, que se sustenta en lo provisional de su contribución, lo cual contrasta con las oportunidades laborales que existen. Por ello, la provisionalidad ofrece una estabilidad pasajera pero seductora, para continuar en la persecución de una beca en lugar de un salario.

Esa seducción, se puede convertir en una tentación peligrosa: “Para ingresar a la maestría tuve que dejar mi trabajo con la promesa de que me recibirían al concluir (…) volví y me aceptaron, pero como outsourcing” dijo una ex becaria que prefirió quedar en el anonimato, quien reconoció la magnitud de los daños cuando intentó usar su crédito Infonavit y se dio cuenta que, al perder la antigüedad, también se disiparon otros elementos, como la posibilidad de forjar un patrimonio en el corto o mediano plazo.

Por otro lado, conceptualmente la beca si es un salario porque hay de por medio un trabajo tanto intelectual como manual que contribuye en el sistema productivo de ciencia y tecnología.

Sin una beca de manutención, sostener los estudios sin ingresos quizás solo sería posible para herederos de pequeñas fortunas. Así, el apoyo de Conacyt abona en la reducción de algunas desigualdades en lo inmediato pero debido a la individualidad del beneficio, se vuelve un factor potencial de generación de otras brechas a largo plazo.

Sobre el egreso como indicador clave, habría que meditar por un momento si la deserción provocada por una oportunidad laboral ejerciendo actividades especializadas y de acuerdo con su formación, no es mejor referencia que una titulación si ésta se sostiene del eje central de la puerta giratoria al desempleo. 

 

(1) Bonilla Marín, B. (2015) Diagnóstico del Posgrado en México: NACIONAL. COMEPO. Consejo Mexicano de Estudios de Posgrado. Disponible:  https://www.posgrado.unam.mx/sitios_interes/documentos/comepo_regiones.pdf  
(2) DOF. (2001) REGLAS de Operación de los Programas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Disponible: http://diariooficial.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=764019
(3) Álvarez Gómez, M., Gómez Polanco, E., & Morfin Otero, M. (2012). Efecto de la beca CONACYT en la eficiencia terminal en el posgrado. Revista electrónica de investigación educativa,14(1), 153-163.
@chrisantics

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