La importancia del sector energético

Ángel Balderas

La palabra “energético” viene del concepto de energía. El ser humano siempre ha necesitado y necesita de energía para poder sobrevivir. El acceso a la energía determina nuestro estilo de vida y eso lo debemos tener muy claro, pues mucha gente da por descontado que la disposición de energía es infinita y que su uso es inmediato, sin detenerse a pensar que la disposición de energía debe vencer obstáculos científicos, tecnológicos, económicos y logísticos, entre otros.

De hecho, los grandes cambios en nuestro estilo de vida, comparado, por ejemplo, con 1700 son notables. Y muchos de estos cambios se originan a partir de la revolución industrial, que comenzó en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII, y que posteriormente se extendió a todo el mundo. Esta revolución industrial habría sido imposible sin el uso creciente de recursos energéticos.

Hasta finales del siglo XVIII, el principal recurso energético que se había utilizado, a nivel industrial, era el carbón. Pero esta situación cambió dramáticamente con el uso masivo de petróleo y sus derivados, cambiando nuestra forma de vida, de manera definitiva, ya a principios del siglo XIX.

Nuestro mundo actual funciona, tal como lo conocemos, gracias a la disposición de recursos energéticos. Nuestras fábricas trabajan gracias a ellos, así como el transporte de personas y mercancías, y, naturalmente, necesitamos energía en nuestras casas y para que funcionen los servicios.

De la cantidad total de energéticos primarios que usamos, a nivel mundial, casi una tercera parte proviene del petróleo (en los años 70 del siglo pasado proveía un 44 por ciento), más de una cuarta parte (el 27 por ciento) sigue proviniendo del carbón y el gas natural nos proporciona casi otra cuarta parte (un 23 por ciento). Es decir, más del 80% de la energía que usamos sigue proviniendo de materiales fósiles. Los biocombustibles nos proporcionan apenas un 9 por ciento, la energía nuclear un 5 por ciento, la hidráulica un 2.5 por ciento y otras renovables apenas un 2.1 por ciento.

Si queremos reducir el consumo de combustibles fósiles, tenemos que cambiar nuestro estilo de vida o esperar grandes avances científicos y tecnológicos que permitan proveer de energía renovable y limpia al mundo. Es una ilusión querer ambas cosas al mismo tiempo. Eso no es posible.

 

Presidente del Consejo Estatal de Morena

 

 

 

 

 

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