José Ramón López, el fifí | Querétaro

José Ramón López, el fifí

Gustavo Mendoza Ávila

Tiene razón el periodista “orgánico” que le dijo al hijo mayor de AMLO que el problema no era con él, sino con su papá. Es cierto. En este país a ningún hijo de mega-millonario -sea político o empresario- se le molesta por vivir en la opulencia, ni es motivo de humillante burla por tener lo que José Ramón López Beltrán tiene, cuando lo que posee es producto de una riqueza bien habida.

Los motivos de que José Ramón esté bajo ataque por parte de una gran parte de mexicanos (pro AMLO y anti AMLO) son las incongruencias y necedades de su padre, que todos los días sale a predicar el odio, la burla y descalificación hacia aquellos que -como José Ramón- buscan superarse y vivir mejor: tener camionetas de alta gama y super lujo, vivir en una fastuosa mansión con sala de cine y alberca de 23 metros de largo (con temperatura regulada); una mujer hermosa, residir en el extranjero, viajar en jet privado, etc.

La doble moral presidencial es lo que está en la picota. La incongruencia, la falsa austeridad republicana, la engañosa presunción de que vive con 200 pesos en la bolsa, cuando “tiene como residencia un Palacio que ni Biden, Putin, Macron, Trudeau o Xi Jinping tienen”, y que mensualmente le cuesta a los mexicanos la friolera cantidad de 6 millones de pesos su mantenimiento.

Que se haya autonombrado caudillo de la lucha contra la corrupción y comprometido a castigar a los deshonestos del pasado, a erradicar ese cáncer en su gobierno, aplicando la ley a todos, sin excepción (correligionarios, amigos, conocidos y familiares), y no haga nada para castigar la ilegalidad e inmoralidad de funcionarios tanto del pasado (Enrique Peña Nieto), como de su propia administración, y de sus familiares, es una muestra de su falsedad, hipocresía e incongruencia.

Lo que sí vemos es que el presidente utiliza a las instituciones de procuración e impartición de justicia para llevar a cabo sus venganzas personales contra aquellas personas e instituciones que estorban a sus intereses o le molestan. El presidente está minando el Estado de derecho al ignorar la observancia de las leyes que protestó cumplir y hacer cumplir; al decidir al margen de ellas y al interpretarlas y aplicarlas a conveniencia sin que se le exijan responsabilidades.

Es un escándalo el burdo manejo que AMLO hace de Fiscalía General de la República para exonerar y encubrir los excesos de sus amigos, correligionarios y familiares. Por ese motivo la senadora Xochitl Gálvez solicitó a instancias de los Estados Unidos que investiguen el posible conflicto de intereses en que incurrió la pareja de José Ramón, Carolyn Adams -“la señora”, como se refirió a ella AMLO-, por ser una “Persona Políticamente Expuesta”, al colabora en una empresa extranjera que presta servicios a Pemex y vive con el hijo del presidente.

Ante la imposibilidad de desmentir la realidad, AMLO ha optado por atacar al periodista y al medio que la revelaron; a intentar distraer el interés público. Lamentablemente para él, nada le ha funcionado y la burla crece. Muchos memes y cartones periodísticos han sido magistrales para evidenciar su incongruencia e hipocresía, como el de Kemchs, en El Universal, que dibuja a una pareja de miserables ante un cartel de “Ricky Riquín” (José Ramón), y él dice: “Quiere educar a un pueblo en la austeridad y no pudo educar a un hijo”.

Sin duda en este caso, como en los demás, habrá impunidad e incongruencia: la 4T también tiene fifís y cola que le pisen.  

 

Periodista y maestro 
en seguridad nacional 

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