Apuntes de la revocación | Querétaro

Apuntes de la revocación

Niels Rosas Valdez

Hoy es uno de los días esperados por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Hoy se celebra la consulta popular de la revocación de mandato que decidiría si  continúa o no como el titular del Poder Ejecutivo para lo que resta del periodo constitucional de 2018-2024. ¿Qué es la revocación de mandato y qué podemos esperar de este ejercicio?

Primero lo primero. La revocación de mandato es un instrumento que permitiría remover de sus funciones al presidente del país si la participación en su respectiva consulta popular llegara al menos al 40% del padrón electoral y si la mayoría de los votos de ese porcentaje apoyase la remoción de López Obrador. De otra manera, el ejercicio no adopta un carácter vinculante y el titular del Poder Ejecutivo podrá terminar su periodo constitucional.

La revocación de mandato, aplaudida por algunos y criticada por otros, fue propuesta por el actual presidente. No cabe duda que con esta acción la intención es mostrar su ánimo demócrata a la población y que se pueda crear una falsa imagen de él.

Y menciono que es una falsa imagen porque hay una muy evidente discordancia entre lo que dice y lo que hace.

El presidente ha invitado a la población a votar en esta consulta popular de la revocación de mandato, pero no brinda las condiciones para hacerlo. En primera instancia, le ordena a sus diputados morenistas entregar un recurso limitado al Instituto Nacional Electoral (INE), condicionando su operación y limitando la cantidad de urnas disponibles para alrededor de 90 millones de electores. De la misma manera, señala al organismo autónomo corrupto e incapaz, planchando el terreno para increpar el resultado de la consulta de ser necesario, pero también sembrando la duda de la validez de la organización de este ejercicio entre las personas que lo siguen con ojos cerrados.

Por otra parte, ¿qué se puede esperar de un ejercicio de esta naturaleza cuando es propuesto y condicionado por la misma figura que recibiría el efecto del mismo? ¿Qué garantía hay de que no haya sesgos y se desarrolle de manera correcta? Y, de la misma manera, ¿qué se puede esperar del ejercicio si quienes lo promueven también violan la ley al transgredir la veda electoral? ¿Qué confianza puede tener la ciudadanía en este panorama?, ¿o todo lo anterior eso no importa?

Pero más allá de la propuesta, promoción y el límite mínimo necesario de participación, quizá lo que despierta más preocupación es la interpretación de los resultados por parte del presidente. Los mismos vicios de esta revocación de mandato desmotivan a los ciudadanos a votar, por lo que la participación recaería en mayor proporción en los morenistas y lopezobradoristas para garantizar ese 40% y que el ejercicio sea vinculante. Pero si a otra historia se llega y la votación exige la remoción de López Obrador, ¿sería un resultado que aceptaría?

Por cómo está construido, este ejercicio tiene por misión resaltar la figura del presidente a través de los morenistas y lopezobradoristas (aunque eso haya requerido violar la ley con la veda electoral). Pero si no se consigue, considerando lo que ha pasado en otras elecciones en las que ha perdido López Obrador, la democracia podría perder, y el castigo inmediato será para el INE, pero a largo plazo será para la ciudadanía.

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