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Ruth, enfermera que inspira arte

Cheke Frías y Violeta Arciga le han dedicado obra, eso la motiva a seguir cuidando pacientes con Covid-19
Ruth, enfermera que inspira arte
Foto: Cortesía. Cheke Frías
29/06/2020
05:09
Rocío G. Benítez
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Le interesaba estudiar arquitectura y un poco más música, sabe tocar la batería y tenía su propia banda de rock, pero Ruth dejó todo para entregarse a la enfermería, profesión de la que está enamorada. Desde hace más de tres meses atiende a pacientes con Covid-19 en el hospital de El Marqués, Querétaro, y su labor ha inspirado a su hermano Ezequiel Cheke Frías, quien convirtió una de sus fotografías en una obra que forma parte de su serie de ilustraciones en homenaje al servicio médico, y recientemente la artista Violeta Arciga bordó en su honor un parche con la imagen de una enfermera y el nombre de Ruth. “Ella es una guerrera”, dice Violeta.

“Todo eso me anima a seguir con mi trabajo y es bonito que se inspiren en mí, que nos tomen en cuenta, antes a las enfermeras no las tomaban tanto en consideración”, platica Ruth Frías Alcántara a EL UNIVERSAL Querétaro. En esta entrevista telefónica la enfermera también confiesa que el enfrentamiento con el Covid-19 se vive con adrenalina y mucho miedo, ya perdió a un familiar contagiado por este virus y hace unos días ella presentaba síntomas parecidos a los del coronavirus, se hizo la prueba y salió negativa.

“No tengo miedo por mí, tengo miedo de enfermar a mi familia, a la gente con la que convivo, de eso sí tengo miedo. Hace unos días pensé que me había contagiado, afortunadamente la prueba dio negativa. Hay muchas personas que aún no creen en este virus, atendí a una mujer de 40 años, enferma de Covid-19, estaba muy mal y no creía en la enfermedad. No lo entiendo, no creen y esto es real. Yo ya perdí a un familiar, un tío murió por el coronavirus. He vivido todo esto como enfermera y como familiar. Es real y hay que cuidarse”.

Tan real es el virus que al llegar al Hospital General Regional No 2. de El Marqués, institución que recibe a personas con Covid-19, Ruth tiene que cubrirse con todo su equipo de protección: gorro, cubreboca, goggles, careta, bata, doble guante y botas, una vez que ingresa al área donde están los pacientes contagiados de coronavirus no puede probar bocado alguno, ni siquiera tomar agua, tampoco ir al baño.

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Así pasa ocho horas en el turno vespertino, de domingo a jueves. Hay compañeros que se desmayan por la deshidratación que sufren. Por tal motivo y a cuenta propia, Ruth se ha encargado de pedir donaciones de bebidas con electrolitos para compartir con los colegas al terminar la jornada. Si alguien está interesado en apoyar, pueden llevar directamente las bebidas al hospital de El Marqués o comunicarse con Ruth Frías a través de sus redes sociales. Ya han donado muchas personas, y lo curioso, dice la joven enfermera, es que las aportaciones son de gente que ni siquiera conoce.

La preparación para iniciar su turno no solamente es física, mentalmente también hay un trabajo previo y al salir necesita un momento para dejar atrás todo lo que vive en el nosocomio.

“Nosotros también somos seres humanos, nos cansamos y nos angustia, nos preocupa todo. Cuando inicias te preparas mentalmente que vas a trabajar con estas circunstancias de incomodidad, no comes, no puedes tomar nada; nuestro equipo de protección personal es medio sofocante y a eso hay que agregarle el miedo o la adrenalina que puedas vivir durante tu turno, porque los pacientes se complican, aunque estén bien su estado de salud se puede complicar en tres horas y ver todo eso sí es muy desgastante. Al salir también quieres desahogarte con alguien, porque no es fácil. Lo ideal sería olvidarse de todo lo que pasó en tu turno, pero uno se va con la angustia de sus pacientes, sobre todo si están muy graves”.

Ruth tiene 28 años, es egresada de la licenciatura en Enfermería de la Universidad Autónoma de Querétaro, actualmente estudia una especialidad en quirúrgica. Aún está cercana a la música y hasta la han invitado a formar parte de una agrupación, pero su tiempo ahora está dedicado por completo a la enfermería, profesión de la cual se enamoró porque es una oportunidad para ayudar a los demás.

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“Me gusta mucho mi trabajo, siempre me gustó ayudar y cuando estaba estudiando, cada vez que iba a prácticas me enamoraba de la enfermería, me encanta interactuar con los enfermos y sus familiares, me gusta mucho mi trabajo, cuando estoy con mis pacientes me encanta”.

Seguir cuidándose en el mensaje con el que termina Ruth esta plática, pide usar cubreboca, lavarse bien las manos y utilizar gel antibacterial cuando estemos fuera de casa. “No se confíen, aunque estén en semáforo naranja, no ha terminado, todavía no hay cura, y nos tenemos que cuidar entre todos”, añade.

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