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Rediseña urnas funerarias con color y diseño

Portada 24/07/2016 01:16 Actualizada 10:33

Renunció a su puesto de ejecutivo en una empresa de chocolates para dedicarse al diseño y venta de urnas funerarias, la decisión fue riesgosa pero necesaria. Hoy, David del Río tiene cuatro años con su propio negocio, donde crea solemnes pero llamativas urnas para humanos y mascotas, sus piezas han llegado a gran parte de México, además de países como Canadá, Estados Unidos, España, Chile y, próximamente, Perú.

David eligió la carrera de Diseño Industrial para impactar en la vida de las personas, nunca se imaginó diseñando muebles u otros objetos; aunque sí ha diseñado ranas, en 2014 ganó el primer lugar de aRANArte, con la pieza titulada El color de tu recuerdo. En ese entonces ya estaba inmerso en el mercado funerario y había descubierto que diseñar urnas era la forma ideal de impactar y trascender.

“Todo nació porque mi abuelito falleció y algo que recuerdo mucho era su urna, era cuadrada, de mármol, muy fría; y mi abuelito era una de esas personas que se la pasaban jugando y bromeando, y yo sentía que la urna no era mi abuelito. Tiempo después estudio Diseño Industrial y me quedé con la cosquillita de su muerte y su urna, en la exploración me doy cuenta que hay muchas cosas que nos identifican como mexicanos, nuestra tradición, sabores, colores, y hasta nos burlamos de la muerte, pero también hay todo un tema para honrar a nuestros muertos, de ahí nace todo”, platica David a EL UNIVERSAL Querétaro.

Sin dinero pero con muchos bocetos de urnas, visitó las funerarias de Querétaro, lo que buscaba era una persona que creyera en su trabajo, y la encontró. “Cuando me compraron el primer diseño de una urna empezó todo, con el dinero que me pagaron fui a comprar yeso, cerámica y comencé a trabajar; de todos estos diseños que tenemos ahora yo hice el modelo a mano en yeso, de eso me siento bien orgulloso, porque hay algo de mí en todas las urnas”, dice.

Antes de crear su empresa de urnas funerarias tuvo otros trabajos, fue fotógrafo y ejecutivo creativo en una empresa de chocolates. “Decidí renunciar porque estaba en juntas de chocolates y mandando correos de las urnas, y llegó el momento de decir: ¿me arriesgo y dejo todo, o de plano dejo las urnas y me dedico a los chocolates?. Dejé el trabajo, aunque hay momentos difíciles, cuando de repente ves tu cuenta bancaria y tienes 76 centavos y una deuda de 80 mil pesos, ahí es cuando dices: ¡Oh, me hubiera dedicado a los chocolates mejor¡. Pero la verdad ha estado padre, no me arrepiento y siempre he tenido el apoyo de mi familia”, señala.

ELEGIR UNA URNA

Urnas Sacbé nació hace cuatro años, ofrece piezas artesanales con diseños artísticos, de distintas formas y colores; eso llamó inmediatamente la atención del mercado funerario, en donde sólo predomina el color gris, café y negro, con formas muy cuadradas.

“Nosotros llegamos con colores, con quetzales, tal vez si hubiéramos preguntado a la gente: ¿qué te gusta?, ¿qué quieres?, nos hubiera dicho: yo quiero algo serio, algo fúnebre. El hecho de que las urnas tengan color no significa que no sean serias, son elegantes pero de otra forma; y la mayoría de nuestras urnas están hechas a mano, esto significa que cada urna es única y especial, creemos que somos únicos y especiales en vida que al momento de la muerte necesitamos algo igual de especial”, indica.

A ciertas personas no les gusta hablar de la muerte y a otras, muy conscientes de que es una realidad, acuden a Urnas Sacbé para elegir personalmente su urna, con el color y la forma preferida, porque saben que será ahí donde sus restos descansarán eternamente.

David también ha pensado en su urna, aunque no está convencido del modelo; a sus 28 años se debate entre una urna decorada con arte huichol y una biodegradable, que también tiene a la venta en su tienda, hecha con fibras naturales para que se pueda plantar en la tierra y de las cenizas nazca un árbol.

“Me gusta la urna decorada con arte huichol, viene con motivos de peyote [hexágonos], como planta que nos hace llegar a otro nivel, a otra dimensión, que nos da la trascendencia, ese significado me gusta, y creo que puede ser esa o una urna biodegradable y convertirme en un árbol, si puede ser frutal está muy bien, alguna granada o manzana, me gustaría”, expresa.

FORMAS Y COLORES LLAMATIVOS

Desde hace dos años, ha llenado de olor el mercado funerario de macotas con diseños exclusivos Urnas Colibrí. El proyecto surgió porque actualmente una mascota es un ser que se vuelve parte de la familia y al momento de morir se le extraña con el mismo amor.

“Ya está muy aceptada la cremación para mascotas y nosotros dijimos: también hay que honrar la vida de nuestras mascotas, que nos dan mucho; de ahí nace Urnas Colibrí. La idea es recordar con una sonrisa a nuestras mascotas, por eso son más coloridas, más divertidas, que no sea un tema triste sino más bien recordar con una sonrisa”, menciona.

Urnas con forma perro, huesito, nube, estrella y corazón son parte de la primera colección. Actualmente, con la diseñadora Raffaella Salvestroni, se encuentra en diseño la segunda colección, donde dos perritos, Otto y Bongo, serán la base de una urna-maceta.

“Otto y Bongo nos van recordar que el amor puede seguir creciendo. La idea es que aunque nuestra mascota murió queden los recuerdos y ahí va a seguir creciendo el amor. No hay mausoleo para mascotas y 95% de esas urnas se quedan en casa, entonces la idea es que no parezcan urnas, que no fueran tristes, para que las pongan en la sala”, apunta.

También hay pedidos especiales. Un crematorio de Veracruz les pide urnas de corazones para iguanas y, desde Querétaro, las envían con detalles de escamas; en el sur piden urnas para aves, loros, cotorros, cacatúas y esas llevan motivos de plumas.

Al mes, venden entre 80 y 100 piezas de urnas para humanos; de mascotas cerca de 250. “Llegamos sólo al 1% del mercado funerario, pero también la idea es que sean exclusivas, no nos interesa vender 10 mil urnas al mes, porque perdería el sentido y la esencia de lo que queremos hacer, que sean únicas y especiales”, refiere.

El precio de las urnas para humanos van desde los mil pesos hasta los 2 mil 700; para mascotas de 300 a 400 pesos. En su tienda, que se ubica en la calle Luis M. Vega 113, justo frente al Panteón Municipal, se pueden ver, tocar y hacer pedido de las Urnas Sacbé o Colibrí, según el presupuesto y gusto.