Violación de derechos humanos en la guardia municipal

06/04/2016
03:00
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Ellos sabían que la disciplina sería parte de su vida. Servir a la comunidad siempre fue su objetivo, eligieron ser policías. Nunca antes habían vivido la humillación como constante de trato en su trabajo. Quien debería practicar el liderazgo con respeto, ejemplo de rectitud y ética profesional, lo hace bajo un evidente abuso de autoridad hacia todas y todos los elementos que componen esta corporación, en especial hacia las mujeres.

Bajo este contexto, el pasado 31 de marzo, más de 200 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública municipal se manifestaron exigiendo el respeto a sus derechos laborales, además de señalar violaciones a sus derechos humanos, por lo que solicitaron la destitución del titular de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, el general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, y del director de la guardia municipal, Alfonso Palomeque Fuentes.

Los policías entregaron un pliego petitorio en el que exigen un trato digno, mejores condiciones, prestaciones y horarios de trabajo.

Los uniformados acusaron a los altos mandos de la corporación de haber cometido humillaciones privadas y públicas, así como de encañonarlos y arrestarlos sin motivo.

Pero la gota que derramó el vaso, y que motivó inclusive a que se realizaran al menos 50 denuncias ante la Defensoría de los Derechos Humanos en Querétaro, fue el acoso laboral y sexual del que han sido objeto las mujeres policías.

Con el objetivo de formar un grupo de “policías de proximidad diferentes”, las uniformadas fueron citadas para realizar un pase de revista reglamentario. Todas esperaban que fuera para conocer de cerca a quien estaría al frente de las decisiones que exige la delicada e importante labor que desempeñan día con día, y tal vez para conocer e impulsar los objetivos que la seguridad de la población exige.

Nada de esto sucedió. Antes de la llegada del general, las mujeres embarazadas y aquellas con complexión robusta fueron ubicadas hasta atrás de la formación, aquellas policías con más edad fueron enviadas a las oficinas. No se calificaron insignias, disciplina al portar el uniforme o trayectoria, todas ellas fueron víctimas de una revisión denigrante y obscena en cinco ofensivas ocasiones. Los ojos del general Hidalgo Eddy, del Coronel Alfonso Palomeque, así como de otros tres comandantes, calificaron detalladamente los atributos físicos de ellas: su estatura, complexión, estatura, las facciones de sus rostros, pero lo más denigrante fue que revisaran centímetro a centímetro el cuerpo de cada una de ellas. Las que cumplían con el estereotipo esperado por el general fueron señaladas por él mismo, por medio de un toque en alguno de sus hombros, lo que significaba que a partir de ese momento esas mujeres “especiales” integrarían ese grupo de policías que requería el general.

Se han violado los derechos humanos de las y los policías integrantes de la SSPM. Ante estos acontecimientos, ellos exigen la destitución del general Hidalgo Eddy y del director de guardia municipal. Esta justa demanda no se ha cumplido sólo porque el presidente municipal, el licenciado Marcos Aguilar Vega, lo está solapando, pretendiendo ignorar actos tan deleznables. Ante esta inexplicable actitud, la percepción de la población en el municipio de Querétaro es que es el licenciado Aguilar Vega siempre estuvo informado al respecto, y entonces pasa a ser el primer responsable de la violación a los derechos humanos ahí cometidos.

Sumamos nuestra voz a la exigencia de la salida de estos “servidores públicos” y su castigo en consecuencia.

Presidenta de Desarrollo Comunitario para la Transformación [email protected]

Presidenta de Desarrollo Comunitario para la Transformación Social, A.C.
Activista social.
Twitter: @AliciaColchadoA

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