Posadas y piñatas | Querétaro

Posadas y piñatas

Gerardo Proal de la Isla

Hoy comienzan oficialmente los días de posadas decembrinas, con su aroma a ponche y múltiples colores de piñata, con la ilusión de una bolsa de aguinaldo que incluya frutas, cacahuates, dulces y colaciones, entre otros regalos, para celebrar una de las tradiciones que tuvimos que dejar a un lado durante la pandemia y que seguramente estos días no regresará como quisiera la mayoría de la gente que conserva su emoción y fervor religioso. Estas fiestas recuerdan el peregrinar que María y José, realizaron en su recorrido desde Nazaret hasta Belén para buscar un lugar  donde alojarse y esperar el nacimiento del niño Jesús, de acuerdo con las costumbres  de los evangelizadores,  mismas que se sumaron a otros festejos prehispánicos que ya incluían algo equivalente a la piñata y que hoy lleva la forma de una estrella con siete picos que simbolizan los pecados capitales y la metáfora de destruirlos a golpes con los ojos vendados.

Muchos años dieron especial significado a la convivencia y al vínculo, tanto familiar como de amigos y vecinos. Recuerdo haber asistido a algunas organizadas en los barrios donde la calle se vestía de luces de colores, flores de noche buena y se iluminaban también con velas, faroles de papel y las luces de bengala que desplegaban chispas blancas simulando la estrella de Belén. En mi juventud no nos faltaban invitaciones a los amigos para acudir a alguna de ellas al término de días donde la jornada de trabajo era agotadora, pero siempre bien compensada hasta con atole y deliciosos tamales.

A la celebración religiosa, se sumaba el ambiente de fiesta con música popular, tanto de la temporada como de fiesta, que incluía la oportunidad de bailar y enriquecer la emoción en una época en la que las angustias y preocupaciones eran mucho menos que en la edad adulta. Frutas de temporada como las mandarinas le daban sabor a la convivencia en la que  la alegría estaba presente. Así también se despertaba el espíritu navideño y se llevaba esta fiesta a gente, y en especial a niñas y niños desvalidos, para quienes era un regalo digno de recordar.

En este 2021, para mucha gente, de acuerdo con su creencia religiosa, es un tiempo con muchos más significados y valores para celebrarla, incluyendo también espacios de reflexión ante una realidad que nos sigue sacudiendo abruptamente. Quisiéramos poder volver a celebrar como en antaño, pero  se me ocurre que tal vez sería bueno golpear duro la piñata de la incertidumbre y romperla en pedazos para recoger dulces de certeza y prepararnos mejor para el año que pronto habrá de llegar. De igual manera, las bolsas de aguinaldo deberían contener adicionalmente la exquisita fruta de la esperanza, para nutrir la ilusión de que tengamos un tiempo distinto y favorablemente diferente al que hemos visto en los años recientes. Quisiera también que las nuevas ideas positivas sean como las luces de bengala y nos iluminen y salpiquen con sus chispas de creatividad. Pero en especial, que a pesar de todo, conservemos siempre los buenos deseos de salud, paz y prosperidad que hoy en especial nos hacen mucha falta a tanta gente, también en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

@GerardoProa

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