Pemex vs. calificadoras, inversionistas y socios

Mario Maldonado

Pemex es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento. La empresa no sólo es la petrolera más endeudada del mundo, sino que sus directivos, empezando por el amigo del Presidente, Octavio Romero, se han esforzado en generar animadversiones con las agencias calificadoras, con sus inversionistas y socios. 

El martes Moody’s degradó la calificación crediticia de Pemex a Ba3 y mantuvo la perspectiva negativa sobre su perfil financiero. Según la firma, los bonos de la empresa son considerados ‘basura’ y tienen un alto riesgo de impago, a pesar del respaldo del gobierno federal. 

La degradación enfureció al director general de la compañía, Octavio Romero, quien acusó a la calificadora de convertirse en un “supremo tribunal”, con “falta de profesionalismo y ética”. “Es algo vergonzoso”, remató en su conferencia con inversionistas. Algo insólito. 

No es la primera vez que Romero estalla contra las calificadoras. En marzo pasado, Pemex anunció que cancelaba su contrato de servicios con Fitch Ratings, argumentando una política de austeridad. Fitch fue la primera agencia en quitarle el grado de inversión a la petrolera, seguida de Moody’s. Esto significa que para poder refinanciar sus vencimientos de corto plazo, Pemex tiene que pagar muchos más intereses a sus inversionistas, pues su situación financiera es considerada de alto riesgo. 

Pemex ya no puede prescindir de Moody’s, debido a que necesita a dos calificadoras internacionales revisando su perfil financiero. El berrinche de ayer de Romero no hace más que seguir generando animadversiones, las cuales ya se han trasladado a los inversionistas más importantes de la empresa. 

En el mercado se comienza a escuchar que fondos de pensiones invertidos en Pemex, como el Federal Retirement Thrift y el New York State Common, de Estados Unidos, así como el Canada Pension, de Canadá; o bien fondos de cobertura como BlackRock, Bridgewater Associates, Blackstone, Carlyle Group y Man Group comienzan a presionar a las calificadoras por el deterioro operativo y financiero de la empresa, cuya deuda asciende a 115 mil millones de dólares. 

En marzo pasado publicamos que, de acuerdo con dos exsecretarios de Hacienda que tienen contacto directo con los principales inversionistas de Pemex, la empresa es vista en el mercado cada vez con mayor preocupación, pues implica un riesgo sistémico global al ser la petrolera más endeudada del mundo y una de las compañías con más pasivos de cualquier industria, similar a gigantes globales como GM, Apple o AT&T. 

Pemex, además, se ha peleado con sus socios y proveedores. Un ejemplo de lo primero es la estadounidense Talos Energy, a la que la petrolera mexicana arrebató la operación del yacimiento Zama, en las costas de Tabasco, lo que desencadenará un litigio internacional de pronóstico reservado. 
La empresa de Estados Unidos, que había obtenido esa área de exploración en las rondas de hidrocarburos del sexenio pasado, se dijo “muy decepcionada” del actuar del gobierno mexicano. 
Y, por si fuera poco, la operación de compra-venta que anunció en mayo pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador para que Pemex se quede con el control de la refinería Deer Park, en Houston, está siendo contrarrestada por congresistas estadounidenses, como el republicano Brian Babin, quien pidió al gobierno de Joe Biden negar la compra. 

Lo que el Presidente y sus incondicionales al frente de la política de hidrocarburos (la secretaria Rocío Nahle y el director Octavio Romero) no terminan de entender es que, para manejar una empresa del tamaño de Pemex, con socios globales y bonos de deuda colocados en los principales mercados financieros del mundo, se necesita más que la ideología nacionalista de la soberanía energética; se requieren funcionarios experimentados que generen confianza y buenos interlocutores con las calificadoras y los inversionistas. Una lección básica que bien se las podría dar el nuevo secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O.   

Van contra fiscales de estados 

Aunque ya fue rechazada la propuesta de convocar a un periodo extraordinario en el Congreso para discutir sobre los desafueros, los legisladores de Morena insistirán en un periodo extraordinario a la Comisión Permanente para abordar este viernes lo relacionado con los juicios de procedencia de los diputados Saúl Huerta, Mauricio Toledo, y el fiscal de Morelos, Uriel Carmona. 

Sobre el último, le hemos comentado en este espacio que cuenta con un amparo definitivo ante cualquier procedimiento en su contra; no obstante, la bancada de Morena, PT y PVEM en la Cámara de Diputados pretende negar la existencia del fuero constitucional con el que cuenta Uriel Carmona como un primer ejercicio para que los once gobernadores de ese partido que están por tomar posesión tengan listo el camino para quitar a los titulares de las Fiscalías estatales que les dejarán en herencia sus antecesores.   

Grupo Funeza, por negocio funerario 

Grupo Funeza, que preside Erick Herrera Porcallo, echó a andar una nueva estrategia para ganar mercado en el negocio funerario de México, monopolizado por Gayosso y J. García López. 
A pesar de no ser un nuevo jugador –tiene 26 años de existencia– alista la apertura de dos nuevas agencias funerarias en la Ciudad de México y área metropolitana, las cuales se suman a las siete que ya opera con sus 220 colaboradores. También tiene cinco hornos crematorios, un panteón privado y una fábrica de ataúdes y urnas. 

Uno de sus valores competitivos es el servicio, pues la empresa realiza una revisión minuciosa de la documentación presentada por los familiares de los fallecidos, cumpliendo las disposiciones que exige la autoridad en la materia. 

Funeza está en proceso de certificación de Sistema de Calidad ISO 9000 por sus protocolos de control y cumplimiento con los que cuenta. 

Recientemente se adhirió a la National Funeral Directors Association (NFDA), red internacional de empresas de servicios funerarios más importante a nivel internacional. 

El negocio de servicios funerarios representa 70 mil 800 millones de dólares en el mundo. En 2020 tuvo un incremento de 3 mil 288 millones con respecto a 2019 por el Covid-19. 

@MarioMal 
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