La muerte sobre las alas | Querétaro

La muerte sobre las alas

Gerardo Proal de la Isla

En el marco de los días festivos con los que inició este  noviembre, es cuando nos visita de paso por esta ciudad uno de los más maravillosos personajes de la naturaleza como lo es la mariposa monarca,  curioso que  coincida regularmente con la celebraciones de la festividad de muertos.  Me llama mucho la atención que también, al igual que los colibríes, las mariposas, conocidas  desde tiempos prehispánicos como “papalotl”, eran considerados seres sagrados, y éstas últimas simbolizaban la muerte. Ellas volando, transportaban las almas de los guerreros muertos en batalla. 

En su tiempo, el gran poeta y gobernante Nezahualcóyotl, mandó construir el palacio de Quetzalpapalotl (Mariposa Sagrada), desde donde observaba e investigaba sobre la naturaleza y se honraba su simbolismo. Como lo hemos visto en la actualidad, donde aún en la mezcla de costumbres y tradiciones, los colores y características de las mariposas monarca se sincretizan con los colores que se utilizan en la celebración de festividades relacionadas con la muerte. Así, el color naranja, tanto de las alas de la mariposa como el de la flor de cempasúchil están siempre presentes, y los trazos de las alas han sido ampliamente utilizados en la decoración y vestimenta, de tal suerte que se mantienen como claros símbolos, complementando los cráneos y osamentas manifestadas en las clásicas calaveritas.

Podría considerarse que el deseo y el anhelo que las personas tenemos y expresamos en nuestra cultura y tradiciones,  no solamente es reconocido por su carácter festivo, y en ocasiones cubierto de ironía hacia la propia muerte, aparentemente por encima del temor a la misma, sino también por el enorme valor de honrar y recordar a nuestros muertos, reuniendo en el altar elaborado para ello, su imagen rodeada de diversos objetos que nos recuerdan sus gustos en vida. 

La representación de las mariposas monarca nos invita a pensar que en la muerte, el alma se traslada en ese suave y sutil vuelo que realiza con la fortaleza tan única que caracteriza a esta singular especie en su recorrido de alrededor de 5 mil kilómetros hasta nuestro bosques de oyameles para pasar el invierno y dar paso a una nueva generación que con otras dos más, harán que la tercera logre llegar hasta Canadá en la próxima primavera. En ese periplo, surcan nuestros cielos y reposan en nuestra tierra antes de llegar a su destino final, pero hacerlo en estos días, nos brinda la oportunidad de imaginar que coinciden con aquellas almas que vienen en la noche previa a la fiesta de muertos, para recordarnos que viven en nuestros corazones, por lo que debemos cuidar y proteger a las mariposas, hacerlo es proteger nuestra propia memoria y la de nuestro corazón.

Hemos logrado darles un nuevo sitio en nuestra cultura a esos coloridos personajes que nos invitan a intentar comprender las razones que nos mueven en lo más profundo para hacer por la vida. 

Nos recuerdan el permanente juego y lucha entre la fragilidad y la fortaleza, entre los ciclos que se abren con la vida y se cierran con la muerte, pero sobre todo, que continuarán intentándolo y haciéndolo mientras las condiciones de este planeta se los permita y en nuestra tradición reposemos la muerte sobre sus hermosas alas. Siempre son bienvenidas a este Querétaro nuevo que deseamos conservar.

@GerardoProal

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