La importancia de la planeación

Fátima Masse

Ayer acudí a la inauguración de los foros de participación ciudadana para el diseño del Plan Estatal de Desarrollo Querétaro 2021–2027.

Este evento fue el banderazo de salida para escuchar a expertas, expertos y ciudadanía para aterrizar los objetivos de esta nueva administración. Con estos foros, se espera que este plan sea el más consultado en la historia de Querétaro. 

En principio, esto es una buena noticia. Todos los sectores —gobierno, sector privado, academia y sociedad civil— queremos consolidar un estado más próspero para todas y todos. Para ello, la planeación estratégica es fundamental, ya que permite alinear las acciones hacia un fin común. Además, esta planeación tiene mayor probabilidad de éxito si es incluyente y considera diferentes puntos de vista para encontrar soluciones más eficientes. 

En ese sentido, hay que destacar la creación de la Secretaría de Planeación y Participación Ciudadana en el estado, la cual tiene entre sus atribuciones coordinar estos ejercicios, diseñar planes de largo plazo y evaluar políticas públicas en materia de mejora regulatoria.

Esto, hasta cierto punto, refleja que la planeación es una de las prioridades para esta administración. 

Desde mi visión, como analista de políticas públicas, el proceso de planeación que ahora se lleva a cabo enfrenta dos desafíos importantes. El primero es que realmente logre plasmar los resultados de las consultas en el nuevo plan estatal de desarrollo, de forma que no sean ejercicios que sólo se queden “en la foto”. Una opción para superarlo sería documentar las principales ideas que surjan en los foros y, al final del proceso, se puede hacer un recuento de cómo se adoptaron en la versión final del plan. Con ello, es más probable que los participantes se apropien del contenido y colaboren en su implementación.  

El segundo reto es medir y transparentar los avances o retrocesos de los objetivos, acciones y metas que se contemplen en el plan. Las estadísticas van más allá de los partidos y ciclos políticos. Para ello, la selección de indicadores es clave, así como la publicación periódica de resultados para rendirle cuentas a la ciudadanía. 

Una herramienta que se puede aprovechar para sortear este segundo desafío es el Índice de Competitividad Estatal (ICE) que publica cada año el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). En ella se puede observar una radiografía de la capacidad que tiene cada una de las entidades para generar, atraer y retener talento e inversión a través de 72 indicadores, agrupados en 10 subíndices. 

En la última edición del ICE, Querétaro se posicionó como la tercera entidad más competitiva del país. Sin embargo, los indicadores permiten detectar de forma objetiva en dónde están las principales fortalezas y debilidades con las que arranca este nuevo gobierno estatal. Esto puede servir como evidencia para definir acciones, además de aportar ideas para monitorear la evolución del plan. 

Una planeación estratégica e incluyente, combinada con datos para transparentar avances permitirán que Querétaro sea un estado más competitivo. Un estado en donde los ciudadanos no sólo sean escuchados, sino también accedan a una mejor calidad de vida.

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