La falacia de las energías renovables y limpias

Ángel Balderas

En el contexto de la iniciativa preferente enviada al congreso de la unión, el pasado 1 de febrero, por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para reformar algunos artículos de la Ley de la Industria Eléctrica, reforma ya aprobada por el Congreso el pasado 23 de febrero y por el Senado el pasado 3 de marzo, se ha reabierto un debate que, en su última etapa, se abrió en 2007, es decir, hace más de 13 años, con respecto al sector energético en México.

Hasta la aparición de dicha iniciativa, la mayor parte del debate se había centrado en el sector de los hidrocarburos. Sin embargo, la reforma energética aprobada en diciembre de 2013 por el PRI, el PAN y sus aliados modificó también el andamiaje jurídico del sistema eléctrico nacional al quitar la restricción del otorgamiento de contratos a privados en la generación de energía eléctrica.

En dicho debate han reaparecido una serie de falacias que se habían mantenido en sordina, por parte de opositores a la reforma ya aprobada. Una de ellas tiene que ver con el hecho de que se trata de vender una idea totalmente falsa, que las únicas energías limpias y renovables son las energías solar y eólica.

Cualquier persona puede usar un navegador de internet y escribir “energías renovables” para hallar un gran número de sitios web en el que se enlistan, además de las dos energías ya mencionadas, la energía hidráulica, la biomasa, el biogás, la geotérmica, la mareomotriz y en algunos casos se incluyen la energía nuclear y hasta el gas natural.

Otra falacia es que nos quieren hacer creer que las energías solar y eólica están teniendo gran importancia en el momento actual, lo que es totalmente falso. Por ejemplo, se puede consultar el World Energy Balances, documento periódico que publica la International Energy Agency (IEA). En su última publicación, de agosto de 2020, se muestra que, muy a nuestro pesar, siguen siendo los hidrocarburos la principal fuente de energía en nuestro planeta. Hasta 2018 el petróleo seguía generando el 31.5 por ciento de la energía usada en el mundo, el carbón el 26.9 por ciento y el gas natural el 22.8 por ciento mientras que la biomasa generaba sólo un 9.3 por ciento y todas las demás energías renovables juntas, apenas un 2.1 por ciento.

Así que si queremos aumentar la calidad del debate en nuestro país debemos comenzar por no discutir a partir de falacias.

 

 

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