Elsa, ¿qué pasó ahí?

25/10/2020
09:24
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Parte del debate en la política hoy en día se centra en qué posición del espectro político es el mejor proyecto para las sociedades. Unos apoyan la izquierda, otros a la derecha; hay algunos que prefieren el centro, o la socialdemocracia, o bien, la centroderecha. Todas estas partes del espectro político tienen sus ideas clave, no obstante, los gobiernos alrededor del mundo han, en la mayoría de los casos, cerrado el debate en torno a un tema que fue fundamental para el proceso de emancipación del Estado y garantizar su plena autonomía: el Estado laico.

En tal contexto, en México aún hay personas que interpretan que este debate sigue abierto, personas como Elsa Méndez. Hemos conocido las varias declaraciones de la diputada local por el sexto distrito de Querétaro. Haciendo caso omiso de la existencia del Estado laico, la legisladora ha aseverado en numerosas ocasiones que ella “operará con base en lo que Dios (el católico) le dicte”, y que “ella representará la voz de Dios”.

Es claro que cada persona puede seguir la religión que quiera, es decir, en nuestro país existe desde 1874 la “Ley sobre cultos religiosos”, que permite la decisión individual de profesar la creencia religiosa que uno desee. Sin embargo, ésta no puede transgredir el espacio de la política pública.

Pero la legisladora, abiertamente religiosa, ha declarado su disposición para hacer políticas públicas con enfoque religioso, esto es, proponer políticas con base en aquello que dicte su religión. Precisamente ello transgrede el Estado laico de nuestro país. Ahora, hay una serie de ideas que apoya, como la pro-vida en contra de la despenalización del aborto, o la prohibición de familias “no tradicionales”. Bien puede alentarlas y redactar su propuesta, pero sin incluir ideas religiosas en ello. Puede, por el contrario, sustentarlas con cualquier otra información (incluso académica, si es que encuentra), y ahí sí serían válidas, no necesariamente apoyadas por la población, sobre todo por personas progresistas, pero al menos serían válidas para el debate.

Lo interesante es que Méndez se ha jactado de ser la voz de Dios en la política queretana, pero recientemente, el papa Francisco Bergoglio, líder de la Iglesia católica, señaló que él apoya las uniones civiles entre homosexuales. Apuntó que todas las personas, sin obstáculos ni excepciones, tienen derecho a una familia. Me pregunto, ¿qué habrá sentido la legisladora queretana? ¿Qué le habrá pasado por la mente al enterarse de tan imponente declaración del vicario de Cristo en la Tierra? Es Bergoglio quien alentó a que los gobiernos creasen políticas que protegieran a las personas homosexuales y que les garantizaran vía libre para formar la familia que ellas busquen.

¿Cómo se sentirá Méndez con esta información? ¿Qué tan legítima será ahora su labor como la “legisladora de Dios en el Congreso local de Querétaro”? ¿Qué apoyo social (y político) tendrán sus ideas ahora que el mismo Papa se ha declarado en contra de impedir que las personas homosexuales puedan formar una familia? Hasta aquí, el terreno sobre el que Méndez conduce sus propuestas políticas ha sufrido un sismo sin precedentes.

Y este acontecimiento nos hace preguntarnos cuál será la siguiente declaración de Bergoglio. Sabemos de su tendencia más liberal y de izquierda con relación a la postura que debería tener la Iglesia católica, por ello, quizá sea fantasioso, pero si ya se habló de estar a favor de la unión entre personas del mismo género, ¿alcanzaríamos a encontrar una declaración suya que apoye la despenalización del aborto? Si eso sucediera, establecería un enorme cambio en torno a la dirección de una de las religiones más conocidas y seguidas del globo. Si eso sucediera ya quiero ver de dónde sustenta y legitima Méndez la serie de “propuestas” que en su calidad de legisladora de Querétaro ha ofrecido a nuestra sociedad.


 

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