24/10/2020
05:22
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El periodo electoral ha dado inicio de manera formal, aunque para algunos adelantados inició desde hace varios meses generando reuniones con empresarios, medios de comunicación, académicos y líderes ciudadanos. Desafortunadamente para estos personajes dichas acciones no les ha significado sumar dividendos a su causa y han tenido que recurrir a todo tipo de prácticas para elevar su posicionamiento y así poder contar con "canicas" necesarios para entrar en el juego electoral del año entrante.

Sin duda las elecciones del fin de semana pasado han generado diferentes reacciones en los tres partidos políticos de mayor arrastre a nivel nacional y sus sucursales en Querétaro no han sido la excepción.

Por un lado, el PRI local encuentra en la conservación de dos de sus principales bastiones políticos a nivel nacional, el pretexto suficiente para anunciar un regreso a la preferencia del electorado, acto que ni siquiera sus militantes ejercen con un convencimiento absoluto y simple y sencillamente se dejan llevar por la corriente triunfalista que emana desde su dirigencia.

En segundo plano se encuentra Morena Querétaro, partido que durante este año ha logrado trabajar de manera coordinada a nivel local, pero que a causa del conflicto por la dirigencia nacional (situación ya resuelta con la llegada de Mario Delgado a la Presidencia y de Citlali Hernández a la Secretaría General) se ha entorpecido el trabajo partidista que urge reactivar desde la unidad. El partido movimiento en el estado lo tiene claro: puertas cerradas a oportunistas, trabajo y candidaturas a las bases que a través de la militancia han logrado que hoy Morena sea segunda fuerza y trabajo coordinado con los candidatos externos, que durante estos últimos tres años hayan sumado al gobierno de la Cuarta Transformación.

Por último están los silenciosos pianistas, que vieron como caían a un vergonzoso tercer lugar en Coahuila y en Hidalgo; simple y sencillamente no lograron un avance significativo. Sin duda, la Casa de la Corregidora y sus allegados se encuentran preocupados porque cualquiera de estos dos fenómenos se repitan en Querétaro.

Grandes momentos nos deparan en los siguientes meses. La esperanza de cada tres años es que el debate sea de altura, que sea un período electoral que se respalde en propuestas concretas y viables y sobre todo que se respete la voluntad popular de la ciudadanía.

¡Estoy convencido, en Querétaro se respiran aires de alternancia!

Asesor de Morena en la 59 Legislatura del Estado de Querétaro

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