¿De qué se ríe presidente?

16/05/2020
11:50
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Desde hace varios meses y muy particularmente desde que inició la emergencia sanitaria, no acostumbro, por salud mental, ver las conferencias mañaneras que el presidente, Andrés Manuel López, ofrece todos los días desde Palacio Nacional.

Considero que, además de un gran acto propagandístico, las conferencias mañaneras presidenciales aportan poco o nada en materia informativa y no ayudan a la vida pública de este país, pues los temas verdaderamente importantes, que le duelen al inquilino de palacio, no son abordados.

Lo que sí hago, una vez que éstas concluyen, es observar un resumen, procuro saber de qué habló el macuspano para estar al tanto de lo que pregona e incluso, muy a mi pesar, en ocasiones tengo que mirar alguno que otro corte de video de esos ejercicios propagandísticos.

En casi todos esos pequeños videos que me toca revisar, hay una constante: el Presidente normalmente intenta sonreír; a veces le sale natural, como cuando habla de sus enemigos; a veces le cuesta y, previo a la sonrisa forzada, para él es inevitable el tic que le evidencia el enojo; se muerde los labios y los eleva. Esa, con el paso del tiempo se ha mostrado como una señal inequívoca que el tema que aborda le incomoda, le enoja y no lo quiere tocar. Otras, de plano sí suelta la carcajada; sobre todo cuando le hacen las preguntas a modo.

Eso pasó esta semana en diversas ocasiones, como cuando un asistente a la homilía le pidió permiso, sí, le pidió permiso para preguntarle sobre la militarización del país con su más reciente decreto y el inquilino de palacio respondió que no, que no le preguntara sobre ese tema (como si los periodistas tuviéramos que pedir permiso para preguntar).

AMLO habló de ese tema hasta el jueves y afirmó que, aunque lo critiquen, seguirá con su plan de que el Ejército asuma actividades de seguridad pública.

“No quiero, lo digo con toda franqueza, que la Guardia Nacional termine como la Policía Federal Preventiva, sería un rotundo fracaso. Por eso, aunque me critiquen de que quiero militarizar el país, voy a seguir insistiendo en que nos deben de ayudar las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, estoy convencido de que es necesario”, dijo mientras intentaba un esbozo de sonrisa.

El argumento es, según lo explicó el mismo inquilino palaciego, por que no quiere que la guardia nacional termine fracasando como la Policía Federal.

De esta afirmación se desprende una reflexión: entonces la Guardia Nacional, se dirigía al fracaso y por ello decidió otorgarle facultades mayores al Ejército y la Marina; si esta premisa es real, entonces, ¿el proyecto de seguridad presidencial que se basaba en abatir la pobreza, generar empleos y que la Guardia Nacional fuera un elemento adicional para mantener la paz en México, va rumbo al fracaso?

Sólo durante el pasado mes de abril México perdió, como consecuencia de los efectos derivados de la emergencia sanitaria y de las malas políticas económicas de esta administración, 555 mil 247 puestos de trabajo, según datos del IMSS.

El año 2020 es ya el año más violento en la historia del país, pues entre enero y marzo en el país se cometieron 8 mil 585 homicidios dolosos, 13.5% más que en el mismo periodo de 2019, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Y si a ello sumamos la crisis del coronavirus, las muertes derivadas de él; la crisis económica que se derivará de ello y la nula capacidad de su administración para enfrentar esos y otros problemas, sumados a casos de corrupción destapados en los últimos días que involucran a cercanos al inquilino de palacio, yo me pregunto: ¿De qué se ríe presidente? Digo.

El último párrafo. Vale la pena mencionar que esta semana los diputados aprobaron, en su más reciente sesión plenaria, dos temas de vital importancia para la vida democrática del estado: elevaron a rango constitucional los derechos político electorales de los pueblos y las comunidades indígenas y, además, definieron el voto de los queretanos en el extranjero que, el próximo año, podrán votar por gobernador. Bien por ellos. Les digo

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