¡De que pagamos, pagamos! | Querétaro

¡De que pagamos, pagamos!

Guillermo Tamborrel

Hemos podido observar cómo, a raíz de la absurda e injustificada invasión de Rusia a territorio ucraniano, se ha disparado el precio del barril de petróleo y con él, en cascada, el precio de los diversos combustibles denominados hidrocarburos —gasolinas, diésel, turbosina— en prácticamente todo el mundo excepto en México.

En México no se incrementó el precio de los combustibles por razones políticas, ya que el Presidente decidió que era mejor quitar el impuesto que se pagaba por las gasolinas y con ello disminuir la captación de impuestos y hasta otorgarle a Pemex un subsidio que absorbiera el incremento en el costo de las gasolinas importadas, que subir el precio de la venta de dichos combustibles al público.  En otras palabras, el Presidente prefirió prescindir de una enorme cantidad de dinero que el que se dijera que en su gobierno había ocurrido “un gasolinazo” no obstante la crisis mundial de combustibles.

En principio la decisión se pensaría como positiva, sin embargo esta no es del todo buena sobre todo para aquellos que menos tienen. Me explico: Por un lado el mayor consumo de gasolina per cápita ocurre en los deciles más altos de la población (personas con mayores ingresos) ya que son quienes tienen uno o varios automóviles y consumen la mayor cantidad de productos que necesitan ser transportados y por el otro lado son las personas más pobres las que requieren de mayores presupuestos públicos para salud, educación, seguridad, atención ante desastres naturales, etc., presupuestos que se verán reducidos ya que el dinero que se les pudo otorgar se tendrá que destinar a subsidiar la gasolina.

En suma, lo que no pagará el consumidor directamente en la gasolinera lo pagarán todos los contribuyentes, incluido

el “pueblo bueno”, mediante sus impuestos que tendrán que ser destinados a subsidiar la gasolina que, por cierto,  “los fifís” consumen en mayor medida.

Por lo anterior podemos señalar que el incremento en el costo de la gasolina lo pagaremos los mexicanos de una u otra forma, es decir de que pagamos…. ¡pagamos!

Nota: Lo mismo ocurrirá si es que la reforma eléctrica propuesta por el Presidente se aprueba, ya que en ese escenario el costo promedio de producir energía eléctrica se incrementará. Incremento que las y los mexicanos pagaremos de una u otra forma, lo pagaremos en nuestros “recibos de luz” o bien mediante subsidios que saldrán de los impuestos que todos pagamos.

Fuente de los Deseos: Ojalá que los precios de los bienes y servicios que ofrece el gobierno se sustentaran de una manera solidaria y subsidiaria en criterios técnicos y no en ambiciones político-electorales.  

Exsenador de la República

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