Congruencia, nada más ni nada menos

Maricruz Ocampo Guerrero

Durante semanas, feministas y militantes de Morena han exigido a ese partido retirar la candidatura de Félix Salgado Macedonio al gobierno de Guerrero. Esto no ocurrió. La decisión de la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena de repetir la encuesta de selección le permite a Salgado seguir participando como aspirante a la candidatura guerrerense. Una muestra de la renuencia de ese partido de tomar en serio las denuncias por violencia sexual que pesan en contra del candidato.

La lucha feminista para impedir la llegada de cualquier presunto agresor sexual al poder no es un simple golpeteo político ni una embestida de la derecha, como afirma el Presidente de México ni una guerra entre los sexos, como me reclamó un lector. Eso no es el feminismo.

En primer lugar es una lucha permanente de millones de mujeres por lograr las mismas oportunidades de desarrollo, el reconocimiento y reparto equitativo del trabajo de cuidados y crianza, el respeto de nuestra sexualidad y autonomía (incluido el control sobre nuestros cuerpos) y el acceso a la justicia y a espacios libres de violencia.

En segundo lugar es una pugna constante por erradicar principios, valores y normas sustentados en prejuicios, dogmas, estereotipos y roles de género que naturalizan la violencia y limitan el acceso de las mujeres a la protección jurídica.

En tercer lugar es un esfuerzo permanente contra el pacto patriarcal que no reconoce la violencia, la desigualdad y el impacto que sus discursos, actitudes y prácticas machistas y misóginas tienen en las conductas irracionales que se oponen a impulsar los cambios necesarios para mejorar la condición y posición de las mujeres y las niñas en la sociedad.

Finalmente es una exigencia de visibilizar la violencia contra las mujeres dentro del sistema de justicia, en el que las víctimas terminan siendo juzgadas por autoridades que protegen a los agresores.

Quienes viven de la política y de su cercanía con el poder son capaces de hacer lo que sea con tal de “fregar” a alguien. Incluso son capaces de utilizar la vía penal para denunciar falsamente a sus contrarios, es cierto. Pero en mi experiencia personal acompañando a mujeres víctimas de violencia sexual, física y emocional, son muy raros los casos en los que una mujer acusa de manera falsa a un hombre, con años de anticipación, para obstaculizar o descarrilar su carrera política, especialmente cuando la agresión ocurrió cuando la víctima era menor de edad, como ocurre en uno de los casos contra Salgado Macedonio.

Mujeres líderes de Morena se han pronunciado en contra Salgado Macedonio. Hombres importantes dentro de Morena también. Los reclamos, dentro y fuera de Morena, para remover la candidatura a Felix Salgado Macedonio, son una exigencia de congruencia y de justicia a un partido que nos prometió no solapar corruptos, actuar con apego a derecho, proteger a las víctimas y nunca, nunca, postular a un agresor.

Son solo eso. Nada más, ni nada menos.

 

 

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