Automóviles eléctricos, ventajas y riesgos | Querétaro

Automóviles eléctricos, ventajas y riesgos

José Alfredo Zepeda Garrido

Desde hace varios años la producción de automóviles eléctricos ha estado creciendo, con el propósito de disminuir las emisiones de dióxido de carbono que generan los automotores de combustión que utilizan gasolina, diésel o gas. Sin embargo, es equivocado considerar que un coche eléctrico no contamina porque no expulsa ningún gas contaminante por el tubo de escape. La contaminación generada por un vehículo debe calcularse tomando en cuenta la fabricación del vehículo, sus baterías, el desguace al final de su vida útil y la contaminación producida al generar la energía para cargar las baterías en el caso de los vehículos eléctricos. 

La fabricación de los automóviles convencionales, la extracción de hidrocarburos, su transporte, refinación, licuación, regasificación y distribución, o las fugas de metano en pozos, gasoductos y motores involucran desastres ambientales y emisiones. Además de otros contaminantes de la combustión como los óxidos de nitrógeno y partículas causantes de millones de muertes prematuras cada año.

El litio es indispensable para las baterías de los coches eléctricos y la demanda en el tiempo venidero será enorme. El litio se utiliza en pequeñas cantidades en los ánodos y cátodos de las celdas que componen la batería. Una batería de coche eléctrico utiliza en promedio del orden de 160 gramos de litio metálico por kWh. En una batería de 50 kWh eso significa 8 kg de litio (Murías Daniel, Motor Pasión, sep. 9, 2021)

Generar la energía para cargar las baterías de los vehículos eléctricos provoca contaminación, la extracción de los metales necesarios para la fabricación de las baterías (cobalto y litio, entre otros) como el reciclado de las mismas al final de su vida útil, genera impacto ambiental.

El litio se encuentra frecuentemente en ecosistemas frágiles; existen grandes depósitos en Chile, en el desierto de Atacama, y en el salar de Uyuni, en Bolivia, así como en la provincia de Salta, Argentina (que es ya el tercer productor mundial). En estos casos, la extracción es sencilla. 

Se necesitan, aproximadamente, dos millones de litros de agua para producir una tonelada de litio, en el desierto de Atacama o el salar de Uyuni. El gran consumo de agua no sólo afecta a los ecosistemas circundantes sino que también impacta en los agricultores locales así como a la ganadería, como es el caso en Argentina, cerca de dos salinas, Sales de Jujuy y Minera Exar.

En México, la restricción en la explotación del litio que se ha estado planteando por el gobierno federal, requerirá muchos millones de dólares de riesgo para investigar y explorar este mineral, así lo señaló la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgias y Geólogos de México el 5 de octubre de este año, advirtiendo que le saldrá cara a México la exclusividad en la explotación del litio para confirmar la existencia de reservas comercialmente viables.

Las baterías de iones de litio deben ser más ecológicas y éticas, son clave para el futuro de la humanidad, pero conllevan costos ambientales y humanos, que deben mitigarse (Nature, 29 de junio de 2021). 

Ex rector de la UAQ. 
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