12 de octubre tampoco se olvida

Maricruz Ocampo Guerrero

La conmemoración de la llegada de Cristóbal Colón a América se ha convertido en una de las fechas más controversiales de las efemérides. Por un lado algunos grupos celebran el arribo de los europeos y su cultura mientras otros reclaman una disculpa del Reino de España en la que “exprese de manera pública y oficial el reconocimiento de los agravios causados” por las acciones violentas y dolorosas en contra de los pueblos originarios que ese imperio realizó desde la conquista hasta el fin de la colonia.

El llamado Día de la Raza fue instituido por José Vasconcelos como un día para celebrar “la unión de todos los hombres en una quinta raza universal, fruto de las anteriores y superación de todo lo pasado” consecuencia del sometimiento de las personas indígenas por los blancos europeos.

Concuerdo con quienes llaman a reflexionar sobre el impacto que la llegada de los españoles a nuestras tierras tuvo y continúa teniendo en la historia del mundo, sin embargo no puedo sumarme a la exigencia de una disculpa por las acciones de los conquistadores. Para mi eso sería equivalente a pedir que se disculpen los descendientes de los caballeros aztecas con los texcocanos, tlaxcaltecas y tantos otros pueblos que fueron sometidos antes de la llegada de Cortés a México.

Nuestro país no puede exigir una disculpa de un gobierno extranjero por lo ocurrido hace cientos de años sin reflexionar sobre su responsabilidad en la perpetuación del racismo, exclusión y xenofobia en contra de las personas que forman parte de los pueblos originarios y los cientos de miles que fueron secuestrados de tierras africanas para convertirlos en mercancías y que apenas en 2019 fueron reconocidos en la Constitución como parte de la composición pluricultural de la nación.

Y qué decir de las mujeres. En México se celebra el mestizaje, tal como lo manifestó Vasconcelos, sin embargo el producto de la mezcla de Europa con América no se dio de forma pacífica ni consentida, en muchos casos fue resultado de la entrega de mujeres a los conquistadores como botín de guerra y del abuso sexual sistemático de las mujeres de los pueblos conquistados. Hoy, las mujeres indígenas y de comunidades afromexicanas son las más discriminadas, las más pobres, las más violentadas y las que menos acceso tienen al ejercicio pleno de sus derechos. Se sigue planeando la política pública sin escuchar sus voces, se violentan sus derechos humanos de manera sistemática, buscando desaparecer sus culturas bajo el pretexto de una mal entendida asimilación.

Si consideramos que somos independientes desde hace más de doscientos años, la responsabilidad de lo que ocurre actualmente solo recae en las y los mexicanos. Los pueblos originarios viven en condiciones de marginación por el abandono de los gobiernos y la sociedad que de manera sucesiva han olvidado que a los indígenas que hay que voltear a ver son a los del México del Siglo XXI y no a los del siglo XVI.

Si alguien debe disculparse es México.

 

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